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La crisis como oportunidad: reformar la arquitectura financiera mundial

Luis Antonio Balduino
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La comunidad internacional en su conjunto se plantea la supervivencia del actual patrón monetario, basado en el dólar. Durante la Cumbre del G-20 en Londres, Estados Unidos aceptó que el FMI emitiese el equivalente a 250.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro.

La actual crisis global constituye un fenómeno complejo cuya comprensión exacta podrá llevar varios años. La propia evolución de la crisis todavía no está del todo clara. No sabemos si, de hecho, lo peor ya ha pasado y los signos de estabilización de los mercados financieros, la recuperación de los precios de los activos y la incipiente reactivación de la economía en Estados Unidos y en la Unión Europea se consolidarán en los próximos meses o si, por el contrario, nos encontramos en medio de una calma temporal que dará lugar a nuevas rondas de convulsiones en el sistema financiero y en la economía real. Todavía persiste un alto grado de incertidumbre sobre la salud real de las instituciones financieras europeas y norteamericanas, sobre la capacidad de los paquetes de estímulos fiscales adoptados para inducir un ciclo sostenible de actividad económica capaz de revertir el aumento del desempleo, y sobre la reversión efectiva de los grandes desequilibrios macroeconómicos globales.

Ante estas incertidumbres, es difícil emitir juicios definitivos sobre cuál será el nuevo mundo que nacerá de la crisis económica, y qué papel desempeñará Brasil; cómo será la actuación de nuestra diplomacia económica ante los diferentes escenarios posibles de reubicación de los pesos relativos de los países avanzados y emergentes en el sistema internacional, y cómo evolucionará nuestra agenda de intereses.

Establecida esta necesaria cautela, es posible afirmar que, pese a sus altos costes económicos ?que en 2009 podrán llegar al 4% del PIB en Brasil en términos de crecimiento que dejó de materializarse? la crisis se…

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