POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 180

La estrecha senda del euro

BARRY EICHENGREEN
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Emmanuel Macron y Angela Merkel comparten el objetivo de reformar la zona euro. El camino que cada uno plantea es, sin embargo, diferente. ¿Hay una senda intermedia para transitar juntos?

LA victoria apabullante de Emmanuel Macron en las elecciones francesas de mayo y la de Angela Merkel en las alemanas de septiembre –que le supondrán un cuarto mandato– abren la puerta a la reforma de la zona euro. El euro siempre fue un proyecto franco-alemán. Revivimos una coyuntura en la que ambos países están liderados por mandatarios que creen en el euro. Ambos deberán aprovechar la oportunidad para tratar de corregir algunas de las flaquezas más graves de la unión monetaria.

Entre un líder y otro, sin embargo, hay millas o, como dirían en el Viejo Continente, kilómetros de distancia. Macron, en la tradición francesa, reitera que el euro adolece de falta de centralización. La divisa, en su opinión, necesita contar con un ministro de Economía y mecanismos legislativos propios de gobierno. Se necesitan miles de millones de euros para proyectos de inversión y aumentar el gasto en los países con altas tasas de desempleo.

Merkel, por su lado, considera que el problema no tiene tanto que ver con la centralización como con la necesidad de que los países miembros sean más responsables. Su preocupación es que el presupuesto de la enorme zona euro se gaste con responsabilidad. Aunque no se opone a la idea de un ministro de Economía de la zona euro, tampoco considera que tal cargo deba tener poderes muy amplios.

Sin embargo, existe una estrecha senda por la que podrían transitar ambas posturas. Para empezar, habría que finalizar el proceso de unión bancaria. El Banco Central Europeo (BCE) cuenta actualmente con un Mecanismo Único de Supervisión, pero no prevé un sistema común de garantía de depósitos….

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