AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 37

Geopolítica de la energía en un norte de África amplio y profundo

GONZALO ESCRIBANO
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Gonzalo Escribano es director del Programa de Energía, Real Instituto Elcano y profesor de Economía Aplicada, UNED.

 

El ataque a la planta gasista de In Amenas, en Argelia, ha mostrado que para España y, en general, para la Europa mediterránea, la gran frontera geopolítica de la energía sigue siendo la más cercana: la mediterránea. Las preocupaciones geopolíticas sobre el “gran juego” energético centroasiático, las promesas de la revolución de los hidrocarburos no convencionales, los equilibrios de poder en el Golfo Pérsico o la competencia de China por el acceso a los recursos, han absorbido en los últimos años la atención del pensamiento estratégico europeo. Mientras tanto, desde 2011 el norte de África viene atravesando una etapa convulsa que ha devuelto la atención al escenario energético regional, desde el futuro del Canal de Suez tras la revolución egipcia a la parálisis durante meses de la producción libia (incluyendo las exportaciones de gas a Italia por el gasoducto Greenstream), pasando por las dudas sobre la respuesta de política energética argelina a la ola de revueltas en la región.

Esta sucesión de acontecimientos ha aumentado considerablemente la profundidad geopolítica del norte de África, en el sentido de que ha agravado la percepción de riesgo, tanto en su mayor intensidad como debido a las nuevas manifestaciones del mismo. El ataque a la planta de In Amenas, a la que han seguido otros incidentes menores en la misma Argelia, refleja esa mayor profundidad geopolítica. Pero dada su interrelación con la crisis de Malí, apunta también a la extensión del escenario norteafricano al espacio sahelo-sahariano y al África occidental. Las tres subregiones parecen haber asumido dinámicas paralelas, si no comunes, y conforman un norte de África más profundo y más amplio, al menos desde la perspectiva de la geopolítica de la energía.

 

La dimensión

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