POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 156

La herencia de Mandela

JOSÉ LUIS HERRERO
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El análisis de los elementos que conformaron el estilo desarrollado por Nelson Mandela en su lucha contra el ‘apartheid’ suponen una valiosa lección de liderazgo político. Los líderes de países en proceso de transición harían bien en estudiar el legado de Madiba.

La figura de Nelson Mandela es hoy objeto de admiración prácticamente unánime en el mundo. Pero esto no siempre fue así. En muchos momentos de su larga lucha, Mandela no obtuvo ni el apoyo ni siquiera la comprensión de las personas, Estados y entidades que hoy le adulan. Y la organización a la que él dotó de estrategia, estructura y liderazgo y que, eventualmente, llegó a personificar –el Congreso Nacional Africano (ANC)– aún menos. En la actualidad, a pesar de este reconocimiento casi universal, algunas de las lecciones más relevantes que deja Mandela son ignoradas de manera recurrente. Su ejemplo, actuación y principios, que no se limitan al terreno de la no discriminación racial, no son imitados, ni siquiera por aquellos que los elogian. Y, sin embargo, algunos de sus legados siguen teniendo enorme vigencia. Los siguientes son algunos de los elementos principales del liderazgo que desarrolló a lo largo de su vida.

En primer lugar, una estrategia basada en la formulación simple del objetivo fundamental. Cuando se vuelve la vista atrás, la trayectoria de Mandela parece inscribirse en el fin de una época de causas justas, fáciles de acotar de manera conceptual, aunque no necesariamente de llevar a la práctica: la independencia de los pueblos colonizados, la igualdad de derechos entre razas, el fin de los vestigios de la esclavitud. Parece, por tanto, que poco se podría aprender del personaje para un mundo como el actual, de claroscuros y zonas grises, donde no es tan fácil trazar la línea moral entre causas justas e instrumentos apropiados y…

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