POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 172

La OTAN y el regreso de Rusia

KARL-HEINZ KAMP
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Tan importante como el orden del día de la cumbre de Varsovia de la OTAN serán las dos cuestiones que se abrirán a continuación: la estrategia de futuro hacia Rusia y el papel de la disuasión nuclear.

Posiblemente, los futuros historiadores considerarán 2014 como un punto de inflexión para la política de seguridad internacional comparable de forma fundada con las repercusiones trágicas del 11 de septiembre de 2001. Al igual que los atentados terroristas del 11-S, que cambiaron las prioridades de la política de seguridad y defensa no solo en Estados Unidos, sino en muchas zonas del mundo, los movimientos expansivos de Moscú en Europa del Este han alterado profundamente las percepciones y las estrategias en el ámbito euroatlántico y fuera de él. Además, la seguridad y la estabilidad en las regiones vecinas del sur de Europa también ha cambiado, debido a la proliferación de la violencia islamista que ha destruido prácticamente el orden interno en amplias zonas de Oriente Próximo y el norte de África (MENA, por sus siglas en inglés).

En consecuencia, la OTAN se encuentra de nuevo en el ámbito del Artículo 5, en el que la razón de ser de la Alianza es, ante todo, la defensa territorial contra la amenaza militar de Rusia, tal como se estipula en el mencionado apartado del Tratado del Atlántico Norte. Al mismo tiempo, los Estados miembros de la OTAN se ven enfrentados cada vez más a la violencia islamista y a la afluencia de refugiados, unos desafíos para los que una alianza de la defensa como es la organización no parece lo más indicado. Por consiguiente, la política de seguridad transatlántica de 2016 presenta un panorama muy diferente de lo que se preveía en 2014.

Entre el 8 y el 9 julio de 2016, los jefes de Estado y…

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