POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 195

Un peatón pasa frente a una parada de autobús con una pantalla donde aparece el presidente chino, Xi Jinping, protegido con una mascarilla (Shanghái, 29/2/2020). YINFAN DING/GETTY

La tensión que recorre el mundo

La salida de la crisis podrá enfocarse por la vía de la cooperación y la solidaridad o por la del aislamiento e, incluso, la confrontación. China y EEUU tienen la decisión en sus manos.
EUGENIO BREGOLAT
 | 

La guerra psicológica ha recuperado con el coronavirus el primer plano que ocupó durante la guerra fría: la propaganda, la desinformación, las noticias falsas, las operaciones encubiertas y todo tipo de medios influyen sobre la opinión pública. Se acusa a China de encubrir la epidemia en su inicio, de manipular las cifras de contagiados y fallecidos, de exportar material médico de mala calidad. Se condena la forma en que su gobierno luchó contra la epidemia por ignorar los derechos humanos. Se sugiere que el coronavirus se originó en un laboratorio estatal de virología en Wuhan. China responde alegando que el virus pudo llegar a través de los militares estadounidenses que estuvieron en la ciudad durante los Juegos Mundiales Militares –octubre de 2019–, al tiempo que critica la mala gestión estadounidense de la pandemia.

Apartando la “niebla de la guerra” psicológica, intentemos identificar los hechos. En la primera fase de la epidemia, es evidente que China cometió errores. Así lo ha reconocido la propia prensa local, desde el reformista Caixin hasta el Global Times, portavoz de sectores muy nacionalistas del Partido Comunista Chino (PCCh). Pero en la fase de la lucha contra el virus, China ha tenido éxitos igualmente indudables.

De China ha llegado la mayor parte del material sanitario: produce más de 100 millones de mascarillas al día (exportó 4.000 millones entre el 1 de marzo y el 4 de abril) y más de la mitad del total de respiradores. Es el primer país que inició la recuperación económica y su experiencia es útil para los demás. Ha ayudado a varios países y ha propuesto cooperación internacional para superar la crisis. No es que China haya cambiado el relato, sino los hechos que lo sustentan. Por mucho que intente taparlos, los errores de la primera fase de la pandemia seguirán…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO