POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 149

Marruecos-España: el frente de la diplomacia pública

IRENE FERNÁNDEZ MOLINA
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El ‘colchón de intereses’ no ha servido para superar la tensión recurrente de las relaciones hispano-marroquíes. Para apoyar mejor los objetivos de política exterior, España debe reformular su diplomacia pública a través de la educación, la cultura y los medios de comunicación.

La diplomacia pública ha ganado reconocimiento en los últimos años como una dimensión ineludible de la política exterior. Más allá de Estados Unidos, donde nació y renació en el contexto posterior al 11-S, en casi todos los países ha calado la idea de potenciar un conjunto de actividades que trascienden y complementan a la diplomacia convencional de Estado a Estado y buscan una comunicación directa con actores no estatales. Entre España y Marruecos la diplomacia pública se ha convertido en una pieza clave de unas relaciones caracterizadas por la conflictividad recurrente legada por la historia y los contenciosos territoriales, así como por un discurso voluntarista desde los años noventa, la famosa doctrina del “colchón de intereses”, que insiste en los beneficios de incrementar la cooperación en todos los ámbitos.

En la práctica, la supuesta relación causa-efecto entre el aumento de la interdependencia y la disminución de la frecuencia e intensidad de las crisis bilaterales ha fallado. La primera tendencia, confirmada en las dos últimas décadas por numerosos indicadores –firma de acuerdos, intercambios comerciales e inversiones, cooperación para el desarrollo, flujos migratorios–, no ha bastado para disipar los recelos vinculados a las disputas de fondo…

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