AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 28

Marruecos y los choques en el Sáhara Occidental

EDITORIAL
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Un problema ha surgido años después de la Marcha Verde, lanzada al Sáhara Occidental en 1975: se trata de reivindicaciones socioeconómicas, además de cuestiones políticas. Al mismo tiempo se cierne sobre la zona una nueva fuente de preocupación por la actividad de Al Qaeda. Marruecos vuelve a enrocarse una y otra vez ante el proceso de paz auspiciado por la ONU sin lograr satisfacer, por otro lado, las demandas de la población. El desalojo por fuerzas policiales marroquíes del campamento saharaui de Gdaim Izik, junto a El Aaiún, el 8 de noviembre, prueba la violencia latente en la región.

La disputa Argelia-Marruecos, con su frontera cerrada, está detrás. Las dos partes enfrentadas, Marruecos y el Polisario, hablan de la responsabilidad española, francesa, de la ayuda posible de Estados Unidos. Pero se olvida el apoyo reiterado de la administración americana, véase la última ronda de conversaciones entre marroquíes y saharauis de estos días, en el estado de Nueva York.

Una de las voces, próxima a Argelia y al Polisario, ha adelantado la posibilidad de una zona de unos 10.000 km2, reconocida como saharaui: próxima al Atlántico pero sin costa. Dotada sin embargo de suficientes capas freáticas que garantizarían el desarrollo agrícola.

Hay decenas de etnias en los 2.000 kilómetros de costa entre el norte de Marruecos y Mauritania. Habrá que recorrer luego 800 kilómetros hasta Senegal. Marruecos mantiene que el paso incesante de sus caravanas por esa costa fue un modo de poblar el territorio. Desde el siglo XIX, Marruecos trata de absorber el antiguo Sáhara español. Tras la guerra hispano-marroquí de 1860, España había conseguido la inclusión en el tratado de paz de un artículo que permitiría cubrir la espalda del archipiélago canario: sobre un primer despliegue en los años 1880, volvieron después de 1930 nuevas fuerzas españolas, esta vez…

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