POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 140

Más allá de Maastricht: nuevo pacto para el euro

THOMAS KLAU, FRANÇOIS GODEMENT Y JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA
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La Unión Económica y Monetaria ha sido un logro extraordinario, pero la debilidad del sistema de gobierno de la zona euro ha quedado al desnudo. La creación de un Mecanismo Europeo de Estabilidad sería el primer paso certero para el futuro del euro.

 

La reacción de los líderes europeos ante la crisis del euro ha sido lenta e incompleta. Después de haber rescatado a Grecia, acordaron crear –coincidiendo con el 60º aniversario de la Declaración de Schuman, en mayo de 2010– junto con el Fondo Monetario Internacional un gigantesco paquete de rescate de 750.000 millones de euros para disuadir a los especuladores o, en el peor de los casos, ayudar a otros países de la zona euro en graves problemas presupuestarios. A pesar de esta audaz medida, la crisis ha continuado y empeorado. A un verano de calma inquieta en 2010 le siguió en otoño una nueva y enorme pérdida de confianza de los tenedores de la deuda soberana de la zona euro. En noviembre, Irlanda se convirtió en el primer país que pidió ayuda al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) creado por los dirigentes de la Unión Europea en mayo.

 

Un efecto dominó amenazó entonces con desplazarse de la periferia al centro. Si Portugal cae, la cuarta economía más grande del euro, España (cuyo PIB de un billón de euros es siete veces mayor que el de Irlanda y representa la décima parte de la economía de la zona euro), hubiera podido ser la siguiente. A diferencia de Grecia, España no entró en la crisis con un gran problema de deuda pública, y se encuentra amenazada sobre todo por la magnitud de las pérdidas del sector financiero. Aun cuando los fondos del FEEF fuesen suficientes, como afirman las autoridades, una operación de rescate para España hubiera…

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