POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 184

México: Trump y el tapón migratorio

IVAN BRISCOE Y ARTURO MATUTE
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La inmigración desde el Triángulo Norte supone para México una crisis humanitaria, un problema social en su frontera Sur y un conflicto de primera magnitud con EEUU.

Decenas de miles de ciudadanos de los países del Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Guatemala y Honduras– continúan dejando sus hogares en busca de mejores condiciones de vida. Huir de la violencia es la principal causa mencionada por los inmigrantes hacia la que una vez fue considerada la tierra prometida, Estados Unidos. Pero la hostilidad hacia estos migrantes y refugiados es hoy más visible y extrema que nunca, desde las comunidades que los reciben en el sur de México hasta las altas esferas del poder político en EEUU. La “tolerancia cero” declarada por la administración de Donald Trump hacia estos migrantes en mayo de 2018, incluyendo la separación forzada de padres e hijos que cruzan la frontera estadounidense con México, es solo el último peldaño de una escalada de políticas cada vez más severas contra los centroamericanos, legales e indocumentados, en EEUU.

De un lado, la consecuencia más nefasta del endurecimiento de la política migratoria estadounidense es la situación de total desamparo de miles de centroamericanos que intentan escapar de condiciones abominables de violencia en sus hogares y barrios. Sin embargo, el problema migratorio no se reduce a la pugna entre el imperativo humanitario y el rechazo a los recién llegados por razones étnicas, económicas o de pura ganancia política por parte de la administración Trump.

Entre los tres países del Triángulo Norte y la frontera de EEUU se interpone México, con relaciones políticas muy atribuladas con su vecino del Norte desde la llegada al poder de Trump. Para el gobierno mexicano, la migración centroamericana es una crisis humanitaria que afecta a pueblos hermanos, pero también un problema social en sus Estados…

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