AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 37

Misma revolución, mismos desafíos

IBRAHIM EL HOUDAIBY
 | 

Tras su llegada al poder, los islamistas se enfrentan a retos relacionados con sus estructuras y estrategias, mientras la revolución continúa, aunque de formas distintas.

Mientras los islamistas celebraban el segundo aniversario de la revolución el pasado mes de enero, tanto los partidos de la oposición como los grupos revolucionarios estuvieron ausentes. Algunos grupos decidieron boicotear las celebraciones, y otros se manifestaron en contra de estos dirigentes, en protesta por haber “traicionado” a la revolución, y “abandonado” las promesas de establecer democracias genuinas y traer cambios significativos a sus condiciones de vida. Aunque las manifestaciones han logrado conducir a algunos cambios en ciertas políticas, ya no gozan del mismo poder de transformación.
La historia es más o menos la misma en Egipto que en Túnez. Como dijo el presidente tunecino, Moncef Marzuki, a un público reducido durante su visita a El Cairo en julio: a pesar de algunas diferencias significativas en el contexto y los métodos, la “revolución árabe” es esencialmente una. Esta unicidad –en términos de causas, métodos y resultados– es especialmente clara en el caso de Egipto y Túnez, donde unos pocos días de protestas de alcance nacional forzaron la expulsión del presidente, que fue reemplazado por un gobierno interino de burócratas que impidió el ascenso inmediato de las fuerzas revolucionarias, mantuvo las estructuras socioeconómicas prerrevolucionarias, y celebró unas elecciones que condujeron al poder a los islamistas. En ambos países, estos se enfrentan ahora a desafíos sin precedentes que tienen que ver con sus estructuras y sus estrategias, y la revolución que continúa, aunque de formas distintas…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO