POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 167

#PolExt167: Trazados desde Pekín

EDITORIAL
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Resulta hipnótico mirar las imágenes de los satélites que muestran cómo donde antes se transparentaba un arrecife bajo el mar, ha emergido una isla en menos de un año. En las primeras instantáneas, el arrecife aparece rodeado por decenas de barcos que dragan arena y sedimentos del fondo del mar, construyendo así una plataforma territorial. En las siguientes, se observa lo que es ya una isla. Progresivamente aparece un puerto, con sus dársenas y muelles, una pista de aterrizaje, edificios similares a barracones y demás infraestructuras militares. A fecha de hoy, Pekín ha completado la construcción de siete nuevas islas en el mar del Sur de China.

Mientras crece la tensión con los vecinos del Sureste Asiático por las disputas en los mares del Sur de China y China Oriental, Pekín lleva a cabo un ejercicio de soberanía consumada sobre los territorios que reclama. The New York Times recuerda que otros países de la zona, como Vietnam, también han construido islas artificiales en algunos arrecifes de las Paracel y las Spratly. Lo que llama la atención ahora es la velocidad y la envergadura de las construcciones. También la creación de una infraestructura civil y militar que permitirá a China patrullar todo el área, e incluso instalar bases militares.

Estas aguas no solo cuentan con recursos medioambientales y pesqueros, también poseen gas y petróleo. Pero el máximo valor de la zona es ser tránsito de un volumen del comercio mundial equivalente a 5,3 billones de dólares. Pese a que las reclamaciones de soberanía por estos archipiélagos no son nuevas –por ejemplo, la disputa por las Diaoyu/Senkaku viene de la guerra sino-japonesa de 1894, y la de las Paracel y Spratly se remonta a 1947– los vecinos empiezan a advertir sobre la actual estrategia expansionista de Pekín. No son solo los tradicionales…

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