POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 189

MARIE BERTRAND/GETTY

#PolExt189: España abierta

Abordar la inseguridad con proyectos que den confianza a una ciudadanía inquieta es la tarea –aún inconclusa– de la política. Esto obliga a pensar sobre el papel de España en el mundo.
EDITORIAL
 | 

España afronta cuatro elecciones en cuatro semanas. A las generales del 28 de abril –que al cierre de esta edición no se habían celebrado– seguirán las municipales, autonómicas y al Parlamento Europeo, el 26 de mayo. Un relevo político sin precedentes.

El horizonte se presenta fragmentado y polarizado, como sucede en otras latitudes. La campaña electoral permanente en que se ha convertido la vida pública dificulta un diálogo franco sobre cuestiones esenciales. En el caso del papel de España en el mundo, la ausencia de un debate público de calidad viene de lejos.

POLÍTICA EXTERIOR sale al paso de esta última omisión. Nuestro objetivo es promover un debate informado sobre asuntos internacionales y un mayor protagonismo de España en esta reflexión. Hemos preguntado a los líderes políticos españoles sobre los retos exteriores del país. Participan el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez; el secretario general del Partido Popular, Pablo Casado, y María Eugenia Rodríguez Palop, cabeza de lista al Parlamento Europeo por Unidas Podemos.

Pese a sus diferencias, los tres coinciden en destacar aspectos esenciales de la acción exterior española. El principal es la posición de la Unión Europea como referencia ­ineludible. España no puede permitirse un papel secundario en el proceso de integración en este momento decisivo. Todos constatan, también, la importancia de la cooperación para luchar contra autoritarismos y nacionalismos excluyentes. Y todos defienden una política exterior que no dé la espalda a los retos globales. Abogan, en definitiva, por una España abierta al mundo.

Urge que estos puntos en común ayuden a fijar una acción exterior consensuada y coherente. Vivimos una época de incertidumbre, como advierte José Antonio Sabadell, director de la Oficina de Análisis y Previsión del ministerio de Asuntos Exteriores de España. Ante el auge de la Inteligencia Artificial, la fragmentación política y la interdependencia económica, “lo nuevo está naciendo, pero lo viejo aún define la realidad”. Este interludio se presenta inestable y peligroso.

Abordar la inseguridad con proyectos que den confianza a una ciudadanía inquieta es la tarea –aún inconclusa– de la política. Esto obliga a pensar sobre el papel de España en el mundo. El debate prosigue. Y el tiempo apremia. ●