POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 166

Por la renovación del discurso hispano-marroquí

GONZALO ESCRIBANO Y CURRO SÁNCHEZ ANDRADA
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España y Marruecos tratan de crear una narrativa más constructiva y cooperativa que responda a la nueva realidad económica y a la complejidad de los vínculos bilaterales. Pese a las discrepancias latentes, se avanza en una visión más equilibrada de los problemas comunes.

La XI Reunión de Alto Nivel (RAN) Marruecos-España del 5 de junio en Madrid ha estrenado tímidamente un nuevo discurso sobre las relaciones económicas bilaterales. Desde hace años se busca una nueva narrativa que responda a los cambios económicos experimentados por ambos países, así como al actual contexto geoeconómico regional y global. Esas nuevas realidades requieren una narrativa de complementariedad y no de competencia, de convergencia de preferencias en vez de divergencias, sin caer en la ingenuidad pero tampoco en un realismo esterilizador. Algo de ese nuevo enfoque se ha podido apreciar en la XI RAN, que no obstante ha seguido marcada por su continuidad con las precedentes, con las que no ha terminado de romper en algunos de sus aspectos, como procurar un colchón de intereses mullido, remitir a las negociaciones con la Unión Europea o postergar los asuntos difíciles.

 

Una relación económica en evolución

Los discursos oficiales de la RAN estuvieron plagados de cifras ciertamente espectaculares: en 2014 el comercio bilateral superó los 10.000 millones de euros y fue favorable a España en casi 2.000 millones, gracias a las más de 17.000 empresas españolas que exportaron a Marruecos, donde están presentes casi un millar de empresas más, muchas de ellas pymes. En 2013, casi el 13 por cien de las compañías exportaron a Marruecos, más que a Francia (12 por cien) y solo por detrás de Estados Unidos (17 por cien). No obstante, la exportación media anual ese mismo año fue modesta (unos 290.000 euros por empresa), apreciándose una fuerte concentración de las exportaciones…

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