POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 167

¿Qué esperan los iraníes del acuerdo nuclear?

LEOPOLDO STAMPA
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El anhelo de los iraníes no es un cambio político radical. Irán tiene una sociedad civil dispar: no quieren lo mismo los jóvenes ni la clase dirigente ni la élite conservadora. Lo que sí comparten todos ellos es el orgullo por un país rico y culto que busca ser reconocido como tal.

Da la impresión de que uno de los primeros efectos del acuerdo nuclear sobre los iraníes es que les ha hecho recuperar su orgullo y su dignidad. Las escenas de la delegación de Irán junto con las de las seis mayores potencias del mundo que transmitían la televisión y la prensa; las banderas de Irán y Estados Unidos, juntas ante la mesa de negociaciones en la que el secretario de Estado, John Kerry, y el ministro de Asuntos Exteriores, Javad Zarif, hablaban con talante relajado, han difundido la idea de que se entraba en una nueva época.

El éxito no solo se debe al empeño del presidente Barack Obama, que aceptó revisar las posiciones estadounidenses que habían impedido hasta la fecha de su elección el relanzamiento de las negociaciones, atascadas con el cerrojazo del “enriquecimiento cero” como precondición al diálogo. El presidente, Hasán Rohaní, y su equipo diplomático han dado también una lección de maestría, paciencia y determinación, en un escenario local no fácil y poco propicio a la concesión. Había que haber estado en Irán para haberlo vivido.

La evolución en las relaciones entre EE UU e Irán puede calibrarse por la distancia que media entre dos fotos. La última, hasta ahora, era la de los rehenes estadounidenses con los ojos vendados, rodeados por los asaltantes a la embajada de EE UU en Teherán. En las de hace unos días se veía a los ministros Kerry y Zarif saludándose con un apretón de manos frente a las…

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