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Senderos que se bifurcan

LUIS ESTEBAN G. MANRIQUE
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Una eventual (e improbable) unión entre Mercosur y la Alianza del Pacífico exigiría a esta aceptar un arancel externo común alto, lo que convertiría su asociación en un acuerdo proteccionista. Perú afirma que solo negociará con países individuales, Mercosur negocia en grupo por norma.

En teoría las afinidades lingüísticas y culturales que comparten los países latinoamericanos y su proximidad geográfica convierten la región en un potencial mercado común. Sin embargo, sus países son los que menos exportan entre vecinos en relación a otros continentes. El comercio intrarregional apenas supera el 20 por cien del total, mientras que Asia representa el 53 por cien del total y Europa ronda el 63, según estimaciones del Centro de Estudios Americanos de São Paulo.

La globalización ha cambiado muchas cosas. Gracias, en gran parte, a la mejora de las infraestructuras de transporte, la variación porcentual del valor de las exportaciones entre 1998 y 2008 fue del 167 por cien en Argentina, 484 en Bolivia, 287 en Brasil, 247 en Colombia, 307 en Chile, 340 en Ecuador y 337 en Paraguay y 448 en Perú.

Pero los modelos de desarrollo elegidos por sus países ha erigido nuevas barreras. Hoy la cordillera de los Andes, que separa las costas del Pacífico y el Atlántico, es tan alta como profunda la brecha económica que divide América Latina entre sus bloques más representativos: Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela) y la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile).

Las divergencias en políticas fiscales, sociales y monetarias, estrategias de desarrollo y el papel asignado al Estado en la economía, difieren tanto que la región parece haberse convertido en el jardín de los senderos que se bifurcan, como el famoso cuento de Jorge Luis Borges…

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