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Trump, América Latina y los BRICS: la importancia de los tipos de interés

OLGA GIL
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El trumpismo se ancla en un discurso basado en los sentimientos más que en los argumentos. ¿Quiénes son los posibles ganadores y los perdedores de la partida en el nuevo tablero de juego global? ¿Qué hay de las empresas? ¿Qué hay de los consumidores y de las personas vulnerables?

 

Se están produciendo cambios drásticos en las relaciones internacionales. Y una de las consecuencias de estos cambios es el colapso del orden liberal establecido bajo las condiciones de la hegemonía de Occidente. En la etimología propia de la disciplina de las relaciones internacionales, tenemos ante nosotros un periodo de anarquía, o como afirmó el recién fallecido John Berger en París: “Vivimos en tiempos oscuros”.

La anarquía es fruto de cambios estructurales inesperados, la globalización y otros desarrollos asociados a “la expansión mundial del orden liberal”. Esta es la interesante línea discursiva de Krause (2017), quien explica que la última vez que este cambio fundamental se produjo fue entre 1989 y 1992.

Los cambios drásticos se han producido de forma continua en la reciente historia moderna de Occidente. En primer lugar, con la Revolución Francesa (1789-1820) y con el fin de las guerras napoleónicas (1814-20), tras 1848. También con el establecimiento de las primeras democracias parlamentarias modernas. Pensemos en los Estados occidentales que viven esta etapa con un papel más hegemónico. Los cambios estructurales fundamentales vuelven a tener lugar entre 1890 y 1910, cuando un mundo eurocéntrico, relativamente pacífico, se retrotrae a un estado de anarquía y nacionalismo; a partir de 1925 a 1939, cuando el orden de la posguerra se derrumba; en el periodo 1945-55, durante el que surge el conflicto entre el nuevo mundo occidental y el Este. Recordemos Yalta… Y finalmente, un punto de inflexión reciente, entre 1989 y 1992, que pone fin, temporalmente, al conflicto Este-Oeste.

Este…

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