POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 177

Trump, Irán y la hegemonía en Oriente Próximo

TRITA PARSI
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Con el propósito de devolver un orden en Oriente Próximo en torno a Egipto, Israel y Arabia Saudí, Washington ha recuperado el viejo argumento de Irán como principal amenaza de la región.

Tras 100 días de gobierno de Donald Trump, pocos son capaces de vislumbrar una estrategia geopolítica en las maniobras emprendidas por el presidente en Oriente Próximo. En efecto, dando por hecho que Trump cuenta con una estrategia, quizá estemos confiriendo al magnate inmobiliario metido a político populista más crédito del que merece. No obstante, aunque no sea un teórico de la geopolítica, su gabinete no está exento de mentes versadas en estrategia, que intentan persuadir al presidente de aplicar unas u otras políticas. Uno de los objetivos favorecidos por al menos una facción de su gabinete es el restablecimiento de la hegemonía estadounidense en Oriente Próximo. Esa es la razón por la que Trump ha tomado un rumbo que acerca a Estados Unidos a la colisión con Irán.

La violencia en Oriente Próximo durante las últimas décadas se explica, entre otras razones, por la carencia de un orden político propio y sostenible. El establecimiento de un orden político es, por definición, un fenómeno disruptivo, y Oriente Próximo se halla inmerso en ese proceso desde finales de la guerra fría. Para más inri, los equilibrios temporales que dieron brevemente la apariencia de cierto orden en la región fueron inducidos y mantenidos por una potencia exterior, EEUU, en lugar de por los Estados implicados. Dichos periodos de estabilidad duraron mientras la potencia exterior quiso mantener el orden con la sangre de sus hombres y los fondos de su tesorería.

Sin duda, fue este el caso de la política de la “doble contención” (dual containment) aplicada por Washington hasta mediados de la década de 1990. Finalizada la guerra fría,…

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