POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 172

Turquía y la Unión Europea: ¿quién necesita qué?

EDUARD SOLER I LECHA
 | 

La crisis de refugiados, la debilidad de los europeos y la actitud desafiante del presidente Recep Tayyip Erdogan han cambiado las reglas del juego en las siempre difíciles relaciones entre la UE y Turquía. Es una negociación más simétrica y volátil, donde prima el corto plazo.

Tras más de 50 años llamando a las puertas de Europa, Turquía se frota las manos al ver que los europeos llaman a la suya. En marzo de 2016 se escenificó un acercamiento que pivota sobre la colaboración turca en materia de refugiados y control fronterizo a cambio de apoyo financiero (hasta 6.000 millones de euros), de acelerar los plazos para eximir de visados a los ciudadanos turcos y de revitalizar las negociaciones de adhesión. Sin embargo, a medida que pasan los meses es cada vez más evidente que este acercamiento se ha construido sobre unas bases muy frágiles y que lo acordado en marzo podría quedar en papel mojado.

¿Podría Turquía alejarse de la Unión Europea con la misma rapidez con la que se produjo el acercamiento? Las primeras declaraciones del recién nombrado ministro para la UE, Ömer Çelik, recordando a sus socios europeos que Turquía tiene otras opciones, o las de Yigit Bulut, asesor del presidente, amenazando con suspender todos sus acuerdos con la Unión, son sintomáticas del cambio en el estado de ánimo en apenas dos meses. Para entender qué ha llevado a ambas partes a acercarse y si podrían alejarse de nuevo es imprescindible comprender qué es lo que busca la UE de su colaboración con Ankara y viceversa, cómo han cambiado las dinámicas de la negociación y qué elementos podrían, a corto plazo, provocar una crisis.

 

¿Por qué la UE necesita a Turquía?

 

Hasta hace un año la respuesta a esta pregunta habría consistido en una larga…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO