POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 158

Ucrania: indispensable salto adelante y no en el vacío

JESÚS LÓPEZ MEDEL
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Más allá de encontrar una salida al dilema entre Rusia y la UE, Ucrania necesita un consenso sobre el país que quiere ser: sobre el carácter democrático de sus instituciones y las reglas del juego.

Ucrania es la cuna de Rusia en términos geográficos, culturales y étnicos. En efecto, Rusia tiene su origen en la constitución del primer Estado eslavo federal que, conocido como la Rus de Kiev, desde finales del siglo IX, conjugaría elementos eslavos orientales con la cultura y religión cristiana de Bizancio, lo cual pervive nítidamente en la actualidad. Su desintegración en varios principados hizo que el de Moscú aglutinase buena parte de su fuerza, y sobre él surgió siglos después Rusia, y lo que desde el siglo XVII sería el imperio que mantuvo congelado un sistema feudal luego sustituido por otra concepción internacionalista-imperialista con la Unión Soviética.

Conocer el pasado de Ucrania como embrión de la gran Rusia y, por tanto, la vinculación entre ambos, es fundamental a la hora de analizar la actual crisis. Fue precisamente en esa república soviética, que tenía definidos los sentimientos identitarios básicos de nación, donde Stalin se ensañó, al considerar como resistencia al comunismo el modo de vida del campesinado ucraniano, alejado de los planteamientos doctrinarios de los koljoses. Esa “resistencia” les llevaría a sufrir una cruel represión, que dio lugar a la hambruna de lo que era el granero de Rusia. Los campesinos, se vieron privados de sus cosechas e impedidos para huir, dejando una estela de entre siete y nueve millones de muertos en el genocidio conocido como holodomor. Como relata Ryszard Kapuscinski en Imperio, el genocidio fue ejecutado al tiempo que Stalin ordenaba la demolición del templo de Cristo Salvador en Moscú para erigir en su lugar el Palacio de los Soviet…

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