POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 164

Ucrania y Rusia: lecciones aprendidas, opciones de futuro

JAVIER MORALES
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Reconocer la equivocada rivalidad de EE UU, la UE y Rusia por atraer a Ucrania es el punto de partida para un futuro que pasa por la congelación del conflicto o el acuerdo entre Kiev y los separatistas.

El reciente debate en Estados Unidos y la Unión Europea sobre la conveniencia o no de armar al ejército ucraniano ha puesto de relieve la disparidad de visiones sobre la mejor estrategia para afrontar el conflicto.

Pero esta crisis solo podrá resolverse reconociendo primero los errores que han conducido a esta situación; comprendiendo la percepción de cada una de las partes –incluida Rusia–, más allá de los estereotipos; y aceptando que el futuro de Ucrania depende ahora tanto de su voluntad soberana como de sus capacidades reales para defenderla, las cuales condicionarán necesariamente las opciones disponibles en su política exterior.

 

Unión Europea: incoherencia entre valores e intereses

Aunque la guerra en Donetsk y Lugansk – regiones conocidas como el Donbass– se haya convertido en el centro de la atención internacional, hay que recordar que el conflicto no empieza con las insurrecciones separatistas, ni siquiera con la previa anexión de Crimea por parte de Rusia. El problema actual comienza a gestarse en Kiev, en las protestas del Euromaidán a partir de noviembre de 2013.
Más que de un enfrentamiento existencial entre dos sistemas de valores, esta crisis surge de una competición por el poder, donde tanto Rusia como la UE y EE UU han maniobrado para atraer a Ucrania a su respectiva área de influencia. La necesidad de justificar sus propios intereses ha dado lugar, no obstante, a un discurso idealista que presenta esta rivalidad bajo otro tipo de argumentos. Rusia ha utilizado sus vínculos históricos y culturales con Ucrania para tratar de legitimar su intervención; mientras que Occidente se ha erigido…

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