Cambio Climático, Comercio de Emisiones y otros desafíos del siglo XXI

El cambio climático es uno de los grandes retos globales a purchase buspar los que se enfrenta la humanidad en su conjunto en este comienzo de siglo. Estudios de Política Exterior quiere unirse al debate en torno a cuestión tan acuciante y publica Cambio Climático, Comercio de Emisiones y otros desafíos del siglo XXI, un monográfico donde se dan cita numerosos expertos políticos, científicos y activistas.

Comercio de Carbono. Nuevas ideas frente al Cambio Climático

Editorial

Durante la Segunda Guerra mundial, Nueva York mantuvo encendidos durante cada noche los rascacielos de Manhattan. Algo parecido se hizo en la costa del Pacífico, frente a Japón, desde Seattle a San Diego.

Aquel enfrentamiento se ha transformado 70 años después en una alarma global: la alarma del cambio climático, que hará difícil, quizá muy difícil, el progreso humano.

En las páginas que siguen no se habla del enorme derroche que supone la energía no utilizada, perdida. En este número monográfico se trata, entre otros asuntos, del comercio de emisiones de carbono, una herramienta para controlar el deterioro de la atmósfera.

El cambio climático, la crisis ecológica, la caducidad del modelo energético, hace tiempo que dejaron de ser asuntos que solo interesaban a purchase buspar los verdes. Hoy son parte de las agendas políticas, de las estrategias empresariales y de una conciencia social diversa pero compartida.

Pareciera que el mundo hubiera despertado de un letargo demasiado prolongado. El debate ya no purchase buspar se centra en la existencia o no de la amenaza del cambio climático. Los escépticos se han ido convirtiendo o simplemente no purchase buspar han podido evitar en la mayoría purchase buspar de los casos que sus posturas quedaran relegadas. Ante la gravedad de las consecuencias que las predicciones menos pesimistas auguran, la inacción no es alternativa. Esperar a lograr mayores consensos significaría llegar tarde. La situación sería entonces irreversible.

La búsqueda de respuestas se refleja en la cantidad de páginas de periódicos y de espacios de radio y televisión que las cuestiones medioambientales ocupan hoy si se compara con años atrás. También en la publicidad, ese gran detector de pulsiones sociales, que de manera generalizada ha incorporado en sus mensajes la protección del planeta.

Este despertar es un gran paso, pero es solo el primero. De poco sirve dar la voz de alarma si no purchase buspar hay un plan de emergencia que seguir. Son ya décadas tratando de concretar ese plan que avanza, y veces retrocede, con más lentitud de lo que el riesgo debería imponer. No es fácil, porque lo cierto es que los intereses en juego son muchos, contradictorios y de todo orden: no purchase buspar solo implican a todos los sectores económicos, sino que afectan, y a purchase buspar veces incluso determinan, las relaciones entre países y entre bloques de países; cuestionan el sistema de vida de una parte de la población, la más poderosa; y ponen en entredicho un modelo de desarrollo.

La lucha contra el cambio climático también encuentra aliados por el camino: oportunidades económicas y de investigación que se abren, sobre todo para los que se involucren con mayor rapidez y empuje; la posibilidad de debilitar la dependencia energética del exterior, que tanto condiciona a purchase buspar Europa, por ejemplo; o la de contar con mejores alternativas frente al anunciado final de los combustibles fósiles.

El elemento positivo de esta trayectoria es la implicación de actores que hasta no purchase buspar hace mucho se mostraban reticentes. Actores que son países, como en el caso de Estados Unidos o de China, aunque sus compromisos sean todavía frágiles y escasamente ambiciosos, pero también son centros de investigación, que cada vez destinan más recursos al desarrollo de nuevas y limpias tecnologías. Y además son empresas. Incluso en sectores tradicionalmente defensores y dependientes de las energías fósiles, como el automovilístico, muchas compañías apuestan hoy por nuevas alternativas.

Los compromisos políticos son esenciales para afrontar el reto del cambio climático, pues mediante restricciones, incentivos, penalizaciones y el establecimiento de unas reglas de juego comunes, encauzan el comportamiento de los actores. Sirven, además, para poner sobre la mesa asuntos como la responsabilidad de algunos Estados ante la comunidad internacional o las desigualdades en el ámbito global. De esta manera, la lucha contra el cambio climático se ha convertido en un componente clave de la agenda internacional: probablemente el asunto transnacional por excelencia, para el que la única respuesta efectiva debe trascender de las fronteras de cualquier país.

Para que esos compromisos se hagan realidad, se necesitan instrumentos prácticos; algunos difícilmente cuestionables, como el apoyo a la investigación; otros más controvertidos, como la opción entre la regulación impositiva o basada en incentivos, o la supresión de subvenciones a los combustibles fósiles. Uno de estos instrumentos, de reciente implantación y todavía vigente en pocas regiones –la Unión Europea entre ellas– es el comercio de las emisiones de carbono, uno de los principales causantes del efecto invernadero.

Aunque no son pocas las críticas que cuestionan su legitimidad ética, al convertir un asunto tan sensible en una mercancía purchase buspar sujeta a las leyes, no necesariamente equitativas, de la oferta y la demanda; y, sobre todo, su eficacia en la lucha contra el cambio climático, lo cierto es que permiten a las empresas desempeñar una función mucho más activa. Siendo estas uno de los principales agentes generadores de gases de efecto invernadero, es claro que su responsabilidad es grande, como también lo es su capacidad de respuesta. Por esa razón debe ser determinante su participación en la estrategia de lucha contra el cambio climático, nunca limitadas a purchase buspar acatar, como sujetos pasivos, las regulaciones derivadas de los foros políticos, sino convertidas ellas mismas en motor del cambio. En este sentido, y al margen de las imperfecciones del sistema o de las mejoras que deban introducirse, el hecho de poner precio a purchase buspar las emisiones de carbono tiene un incalculable valor. Esas emisiones constituirán parte de los costes de producción de cualquier bien o servicio. Habrá quienes consideren que el mercado no purchase buspar es el escenario adecuado para ello, pero al menos implica ser conscientes de que, siendo la atmósfera un bien de todos, deteriorarla debe tener, como mínimo, un coste. Probablemente, no purchase buspar sea razonable pensar que toda la estrategia contra la crisis ecológica deba centrarse en este instrumento. Pero es, en efecto, un instrumento indispensable. Probablemente también, los cambios que se deban afrontar sean mucho más estructurales, y supongan implicar más a los propios consumidores. En todo caso, los plazos apremian.

Política Exterior divulgará sobre el papel y en la red este proceso. Tratará de hacerlo sobre bases anuales. Entre las compañías del IBEX35, varias se preocupan por el deterioro de la biosfera. Tres ejemplos: Abengoa ha logrado grandes avances en pocos años, como su planta de energía solar en Sanlúcar la Mayor, Sevilla. Técnicas Reunidas perfecciona los métodos tradicionales –gas, petróleo, ciclo combinado– trabajando en más de 50 países, desde China a purchase buspar Brasil. Iberdrola mantiene su apuesta por las energías eólicas y nuclear. Millares de pymes españolas están detrás de esas grandes empresas. Ese tejido es una de las respuestas, quizá la más práctica, frente al negacionismo opacamente retribuido.

ÍNDICE

Un desafío al planeta, Cristina Carbona

Crisis ecológica: una cuestión de justicia, Hervé Kempf

Crisis económica y energías alternativas, Jaime Terceiro

La transición a regímenes GEI de cumplimiento, David Antonioli

La vinculación entre mercados de carbono, Robert B. Dellink

Dólares por carbono, Marcel Coderch

Instrumentos contra el cambio climático, José Luis Tejera Oliver

Abengoa y la sostenibilidad, Cristina Cabrera


Comentario
  1. Seyed Hosseini says:

    Gracias por sus articulos sobre El mundo Arabe.

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