La democracia continúa ausente en la agenda marroquí. El inmovilismo ha deteriorado la imagen de cambio del nuevo rey, a lo que se suma una deteriorada situación social y económica.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

La democracia continúa ausente en la agenda marroquí. El inmovilismo ha deteriorado la imagen de cambio del nuevo rey, a lo que se suma una deteriorada situación social y económica.