Agreguen una historia sobre el peligro de una confrontación nuclear a gran escala y el nombre de Kathryn Bigelow, la primera mujer que ganó un Óscar como directora The Hurt Locker (2009 El resultado, una de esas películas que ven millones y millones de personas. Un blockbuster. Y eso es lo que está ocurriendo con Una casa llena de dinamita, ahora en cines y en Netflix.
El Armagedón nuclear es un tema recurrente para Hollywood, y casi todos los trabajos han sido exitosos. ¿Recuerdan? Hiroshima, mon amour (1959), La hora final (1959), ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y Punto límite (1964), The Day After (1983), Lluvia negra (1989), y tantas otras…
Con el holocausto nuclear sucede lo mismo que con el nazismo o la Segunda Guerra Mundial: sigue interesando al gran público, tanto en el cine como en la literatura. Una casa llena de dinamita es un thriller que, además de contar con una dirección extraordinaria, tiene un gran guion de Noah Oppenheim (Día Cero) y un elenco de primer nivel, como Idris Elba, Rebecca Ferguson o Jared Harris. La película se estrena 80 años después de que explotaran las bombas Little Boy y Fat Man sobre Hiroshima y Nagasaki, y cuando la opinión pública parece haber olvidado el peligro nuclear inminente.
Da la impresión de que el temor al armamento no convencional se ha desvanecido. Incluso durante el reciente intercambio de misiles supersónicos entre Israel e Irán no parecía existir miedo a una escalada nuclear, y pocos se plantearon la posibilidad de que aquella batalla de misiles hubiera podido ser el inicio de un intercambio apocalíptico entre Tel Aviv y Teherán.
Una casa llena de dinamita gira en torno a un ataque nuclear. Un misil intercontinental cargado con una ojiva nuclear se dirige…
