España es uno de los Estados más antiguos de Europa y ha jugado un papel fundamental en su construcción política. Sin embargo, a lo largo de los siglos XIX y XX se ha apoyado en su geografía, una península en el extremo meridional del continente, para evitar verse involucrada en sus conflictos. El régimen de Franco vio cerradas las puertas al proceso de integración continental y a la OTAN por sus vínculos con el Eje. Desde aquellos días vivimos un intenso debate sobre cuál es nuestro lugar en el mundo, sin haber logrado, lamentablemente, un consenso suficiente.

Embajadores de España
Domingo de Silos Manso García
Sial Pigmalión, 2025
402 págs.
La acción exterior es indiscutiblemente “cuestión de Estado”. Estamos haciendo referencia al núcleo de la soberanía. Es por ello normal que en el conjunto del Viejo Continente demos especial valor a las opiniones de los funcionarios procedentes de los altos cuerpos de la Administración responsables de su gestión. En el caso español nos referimos a nuestros diplomáticos, oficiales y técnicos comerciales. A lo largo de sucesivas generaciones, el cúmulo de sus vivencias representa un formidable activo para nuestra sociedad. La historia y la geografía permanecen, pero las circunstancias cambian, forzando a la reflexión sobre cómo aprovecharlas o sortearlas. Como nos explicó Edmund Burke a finales del siglo XVIII, una nación es grande en la medida en que se desarrolla a partir de su historia y experiencia, rechazando los espejismos de la razón.
«La historia y la geografía permanecen, pero las circunstancias cambian y fuerzan la reflexión sobre cómo aprovecharlas o sortearlas»
Tras el éxito de su Diplomacia, ayer y hoy. España en el mundo 1939-2022, Manso nos presenta ahora una obra de muy distinta factura. La dimensión internacional de España recoge veintitrés entrevistas realizadas a embajadores españoles en dos distintas oleadas. La primera en 1991 y la segunda en 2024. Como era de imaginar, dos son los ejes sobre los que giran preguntas y respuestas: la defensa de los intereses españoles en circunstancias cambiantes y la propia carrera diplomática. Fines y medios, íntimamente unidos.
A pesar del peso que nuestra nación ha tenido en el devenir del conjunto del planeta, la inestabilidad política española durante los últimos siglos ha dado forma a una sociedad ensimismada, que quiere vivir de espaldas a las circunstancias internacionales pese a que éstas condicionan su vida cotidiana. Por todo ello los diplomáticos españoles han vivido a cierta distancia de la sociedad de la que forman parte. Sus preocupaciones y debates no han llegado al conjunto de la ciudadanía en la medida en que hubiera sido necesario para establecer una cultura política de cierto nivel.
«La carrera diplomática es plural casi en la misma medida en que lo es la sociedad de la que forma parte»
Con este nuevo libro, el embajador Manso nos proporciona la oportunidad de conocer de primera mano las impresiones de un buen número de embajadores que vivieron en tiempos considerablemente distintos y que actuaron desde planteamientos ideológicos diferentes, pero que en todo momento fueron diplomáticos españoles. La “carrera” es plural casi en la misma medida en que lo es la sociedad de la que forma parte. Toda nación occidental lo es y lo vive no como un problema sino como una característica. Establecer los valores e intereses nacionales, que tienden a perpetuarse, y alcanzar los consensos necesarios para actuar en cada momento concreto es el sentido de su trabajo.
Estamos, pues, ante un reto de profesionalidad, que no debería alterarse por la intromisión de enfoques oportunistas o partidistas. Al gobierno de la nación le corresponde fijar el rumbo, con el respaldo de las Cortes. Pero ello no le exime de la obligación de hacerlo con rigor, consciente siempre de que España no es una colonia que haya logrado su independencia recientemente, sino uno de los estados más antiguos de Europa, cuya acción exterior viene determinada por su historia, de la que vienen dando testimonio sus diplomáticos.

