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Un hombre se hace un selfi con un robot durante el segundo día del Web Summit Río 2026 (Río de Janeiro, 10 de junio de 2026). HAUNA CLINTON / WEB SUMMIT VÍA GETTY

Cómo construir la soberanía tecnológica de Iberoamérica

América Latina concentra el 53% del litio mundial y apenas recibe el 1,12% de la inversión global en inteligencia artificial. Solo la cooperación puede convertirla en algo más que una proveedora de materias primas digitales.
Ana Basco y Paula Garnero
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Existe una paradoja que define la relación de Iberoamérica con la economía digital global. América Latina posee una parte desproporcionada de los recursos que hacen posible la inteligencia artificial (IA) –litio, cobre, datos, trabajo humano– y sin embargo participa muy poco en las decisiones sobre cómo esa tecnología se diseña, se regula y se distribuye. Chile, Argentina y Bolivia concentran el 53% de las reservas mundiales de litio, insumo esencial para los dispositivos que corren modelos de IA. Brasil, Perú y México son líderes en otros minerales críticos. Y al mismo tiempo, la región representa apenas el 1,12% de la inversión global en inteligencia artificial.

Esa asimetría no se resuelve solamente con más inversión extranjera directa. Se necesita, por el contrario, una estrategia de cooperación que construya capacidades propias, que comparta lo que ya existe y que utilice el entramado iberoamericano –con España y Portugal como bisagras hacia Europa– como plataforma para una inserción digital soberana.

La narrativa dominante sobre digitalización en América Latina tiende a presentar el problema como uno de acceso: falta conectividad, faltan datos, falta inversión. Y claramente es en parte cierto. Según la CEPAL, la inversión extranjera directa digital en la región alcanzó un récord histórico de 20.253 millones de dólares en 2024. Pero también advierte que el potencial de la transformación digital para dinamizar la productividad dependerá de que los países fortalezcan sus capacidades y definan políticas propias, no solo de que el dinero llegue.

Uno de los principales desafíos es cómo lograr que la región se ubique en lugares de la cadena con mayor valor agregado. América Latina participa principalmente como proveedora de materias primas digitales: minerales críticos, grandes volúmenes de datos, trabajo de anotación y etiquetado mal pagado que alimenta los modelos de las grandes plataformas. El diseño de algoritmos, la fabricación…

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