LA captura en Haití de 24 colombianos, todos exmilitares contratados en Miami, por su presunta participación en el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ha atraído la atención mediática sobre el lucrativo negocio de los “soldados de fortuna”, que ha aparecido en Colombia por la abundante mano de obra desocupada que han dejado sus conflictos internos. El presidente, Iván Duque, asegura que los compatriotas implicados desconocían que su misión fuera matar.
Los detenidos en Haití fueron contratados por una firma de Florida, Counter Terrorist Unit Federal Academy, que dirige un exiliado venezolano. La mayoría de sus miembros ronda los 40 años y, al no poder ascender en el ejército, se retiran jóvenes.
Un soldado colombiano gana menos de 500 dólares al mes; un sargento experimentado puede cobrar el doble. Las pensiones mensuales para los jubilados de esos rangos oscilan entre 325 y 650 dólares. Como contratistas privados en el golfo Pérsico…

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