INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1464

América Latina, ¿inmunes a la guerra?

Por primera vez una gran crisis energética mundial, quizá la peor en medio siglo, no ha perturbado las economías latinoamericanas, que incluso podrían obtener inéditos beneficios de la volatilidad del petróleo y el gas natural.

A

diferencia de otras regiones del Sur Global, especialmente el Sudeste asiático o el África subsahariana, donde el encarecimiento de la energía está provocando racionamientos, tensiones fiscales y presiones inflacionistas, América Latina parece, por ahora, relativamente protegida.

El FMI mantiene sus previsiones de que este año y el próximo la región crecerá a una tasa anual del 2%-3%, entre otras cosas porque su comercio exterior se realiza a través de rutas marítimas atlánticas y pacíficas y se endeuda cada vez más en sus propias monedas. Asia es el destino del 84% del crudo que fluye a través del estrecho de Ormuz. América Latina opera en circuitos comerciales mucho menos expuestos a la disrupción del Golfo.

Los bonos de la región apenas se han inmutado pese a que Donald Trump asegura que bloqueará el estrecho hasta que Teherán acceda a negociar el fin de su programa nuclear. Es decir, sine die. En contraste, varios países africanos altamente dependientes de importaciones energéticas han visto aumentar sus primas de riesgo y deteriorarse sus balanzas de pagos.

Los analistas militares creen casi imposible romper el férreo control iraní sobre el estrecho sin incursiones terrestres, militar y políticamente insostenibles para Trump. En esas condiciones…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO