Uno de los objetivos de la delegación estadounidense en la última reunión del G20 fue abordar los problemas de deuda de los países en desarrollo. El secretario del Tesoro pidió al resto de miembros avanzar en un plan que aumente la transparencia sobre el endeudamiento de los países de bajos ingresos y facilite procesos de reestructuración más predecibles. La falta de información sobre las obligaciones financieras de algunos de estos Estados, especialmente sobre su nivel de endeudamiento y el estado de sus bonos, aumenta la incertidumbre de los inversores y termina traduciéndose en mayores costes de financiación.
El tipo de interés del bono a 10 años estadounidense escaló hasta el 4,8% la semana pasada, el peor dato desde 2023, en pleno pico de la crisis inflacionista provocada por la invasión de Ucrania. Son 170 puntos básicos por encima de la rentabilidad media que ha pagado EEUU desde el inicio del siglo.
El encarecimiento de los costes de financiación se suma al rápido aumento de la deuda pública. EEUU acabó el siglo XX con una deuda equivalente aproximadamente a la mitad de su PIB. En 2025 superaba ya el 120% y el FMI prevé que supere el 140% a finales de…
