Como resultado de su primer revés en dos años de gobierno, Noboa no podrá instalar bases militares extranjeras, los partidos políticos no perderán su financiamiento público, la Asamblea Nacional mantendrá sus 151 legisladores y no habrá nueva Constitución. Las medidas más rechazadas fueron la sustitución de la carta magna (61,8%) y la autorización para acoger nuevas bases del Pentágono (60,8%).
La consulta fue la séptima votación en dos años y la tercera en apenas 12 meses. Pero no fue una más. Las reformas propuestas habrían dado un poder desmesurado al ejecutivo y al partido oficialista, que ya cuenta con 66 asambleístas y otros cinco aliados.
En esas condiciones, el referéndum pasó de ser un mero termómetro de popularidad presidencial a convertirse en un rechazo frontal a su programa de gobierno. Los ecuatorianos rechazaron concentrar más poder en manos del heredero del imperio bananero de Álvaro Noboa, cinco veces frustrado candidato presidencial y dueño de la mayor fortuna del país.
Para ganar, Noboa jugó todas sus cartas: repartió ayudas sociales, presentó a diario a criminales capturados y recibió la visita de Kristi Noem, la secretaria de Seguridad de Donald Trump. Con ella visitó Manta, una ciudad cercana a la frontera con Colombia donde el Pentágono mantuvo una base aérea que vigilaba los vuelos de narcoavionetas y movimientos de guerrilleros de las FARC hasta que Rafael Correa ordenó su cierre en 2009.
Inicialmente, Noboa incluso se mostró dispuesto a abrir una base naval del Comando Sur en las Galápagos, punto clave para supervisar el tránsito de la flota pesquera china hacia el Atlántico Sur y la Antártida. Tras el abrumador rechazo público, se retractó y aseguró que cualquier nueva base se instalarían en Manta o Santa Elena, precisamente las provincias en las que el 70,61 % y 66,7 %,…
