Los resultados de la primera vuelta brasileña del 4 de octubre han puesto al clan Bolsonaro otra vez a las puertas del Palacio de Planalto. Esta vez con Flávio (47 % de los votos) como heredero, hijo mayor de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2022, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado.
De las 25 últimas elecciones celebradas en Sudamérica, solo en cuatro ganó el oficialismo –dos en Paraguay y dos en Ecuador–. El desgaste de los gobiernos ayuda a explicar el resultado brasileño. Pero el avance del bolsonarismo también responde a factores propios, desde la preocupación por la inseguridad hasta la capacidad de movilización de la derecha conservadora.
El avance electoral del bolsonarismo ha puesto cuesta arriba la aspiración de Luiz Inácio Lula da Silva, que obtuvo el 45 % de los votos, a conseguir un cuarto mandato presidencial. Desde el retorno de la democracia en 1985, ningún candidato que perdió la primera vuelta ha conseguido imponerse en la segunda. Los demás candidatos, que sumaron el 8% de los votos, podrían favorecer al bolsonarismo.
Los brasileños eligieron también a los 27 gobernadores, los 513 escaños de la Cámara de Diputados, 54 de los 81 senadores y los Parlamentos estatales. En Minas Gerais, un estado considerado tradicionalmente un termómetro electoral del país, Flávio ganó por cinco puntos. En el Congreso, el Partido Liberal, principal vehículo político del clan, logró importantes avances. Si prevalece el ala dura…
