El exjefe del Estado Rumen Radev, antiguo general de las fuerzas aéreas, ha logrado una mayoría absoluta inédita desde 1997 tras dimitir de la presidencia para concurrir a las elecciones. Su formación, Bulgaria Progresista, creada apenas unos meses antes, obtuvo en torno al 44% de los votos y unos 130 de los 240 escaños. Radev gobernará en solitario, sin necesidad de socios de coalición que actúen de contrapunto.
El cambio para la política nacional es sustancial. El conservador GERB del ex primer ministro Boiko Borísov, durante 15 años eje del sistema, queda reducido a un tercio de su representación. El DPS-Nuevo Comienzo del empresario Delián Péevski, sancionado por Washington y Londres por corrupción, no supera el 6%.
Y, por primera vez desde el final del régimen comunista, el Partido Socialista búlgaro no alcanza el umbral del 4% y queda fuera del hemiciclo. La coalición reformista pro-europea Continuamos el Cambio-Bulgaria Democrática, que había protagonizado los episodios más esperanzadores del ciclo anterior, se conforma con un segundo lugar modesto de alrededor del 13%.
Radev enmarcó su campaña en un discurso contra la “oligarquía” que, a su juicio, representan Borísov y Péevski, y contra el entramado de intereses que denuncia…
