INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1439

China necesita nuevas ideas para crecer

La economía china atraviesa una encrucijada decisiva. Tras haber resistido con notable fortaleza la ofensiva arancelaria de Washington, Pekín comienza a sentir los efectos acumulados de una guerra comercial prolongada, una demanda interna estancada y una crisis inmobiliaria persistente.

A la hora de la verdad, China ha sido el único país que ha sido capaz de plantar cara a Donald Trump en su guerra comercial. Por el momento, es imposible determinar un ganador de la contienda que están librando los dos países, lo que demuestra el gran poder económico de China, que está logrando lo que la Unión Europea no ha podido. Sin embargo, su economía no es inmune a la escalada arancelaria, como tampoco lo es la estadounidense.

 

 

En el tercer trimestre del año, China ha registrado su menor ritmo de crecimiento del último ejercicio. Su economía registró una expansión del 4,8%, consolidándose por debajo del objetivo que se había fijado Pekín al inicio del año, del 5%. Esta ralentización obedece a causas coyunturales, pero también estructurales, lo que hace pensar a los economistas que los años de rápido crecimiento en China han quedado atrás.

La demanda interna sigue mostrando señales de debilidad. El consumo de los hogares apenas creció un 3,4% en agosto respecto al año anterior. Son cifras en tasa interanual que están por debajo del crecimiento del país. Pekín sigue confiando en un repunte del consumo doméstico a medida que se extienden sus clases medias, pero la realidad es que el país no está logrando reactivar el consumo. La prudencia sigue imperando entre los habitantes del país, lo que provoca que China siga siendo muy dependiente del comercio mundial.

Y éste tampoco atraviesa su mejor momento, por la guerra comercial y las reticencias de otros países, en especial los europeos, a la llegada masiva de productos chinos baratos. En septiembre, las exportaciones del gigante asiático a Estados Unidos fueron un 27% inferiores a las del mismo mes del año anterior. Si no hay demanda externa, las fábricas hacen una planificación productiva más conservadora….

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