INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1453

Costa Rica y la tentación punitiva

La contundente victoria de la oficialista Laura Fernández (48,5%) en Costa Rica, apoyada en un discurso de mano dura contra el crimen organizado, confirma el giro conservador que atraviesa la región ante la preocupación por la seguridad.

América Latina concentra alrededor del 30% de los homicidios del planeta pese a representar solo el 8% de la población mundial, un desequilibrio que condiciona la política doméstica y la agenda exterior.

Por primera vez en más de una década, unas elecciones costarricenses se resolvieron sin ballotage (segunda vuelta). Está vez, Donald Trump no tomó partido. Tampoco hizo falta: los adversarios más próximos de Fernández quedaron lejos (33% y 5%). La elección funcionó como un referendo sobre las políticas del presidente saliente, Rodrigo Chaves, mentor de Fernández, que convirtió la lucha contra la delincuencia en su principal causa en un país hasta hace poco conocido por su relativa tranquilidad.

Como corredor del narcotráfico, el istmo centroamericano sigue albergando algunos de los países más violentos de la región –Guatemala y Honduras–, pese a que Nayib Bukele ha sacado a El Salvador de esa lista negra, convirtiéndose en una referencia hemisférica. En su reciente visita al Cecot, la megacárcel salvadoreña que alberga a decenas de miles de reclusos, José Antonio Kast afirmó que serviría de modelo para Chile. Dos semanas antes de las elecciones, Bukele inauguró junto a Chaves las obras de otro gran penal en Costa Rica, de 35 millones…

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