INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1465

Cuba no es Venezuela

Donald Trump –quien aseguró que, de regreso del golfo Pérsico, el portaviones USS Abraham Lincoln ‘se detendría a 100 yardas de la costa cubana para forzar la claudicación del régimen’– ha elevado, según La Habana, el riesgo de una agresión militar a niveles peligrosos.

Para Trump, la mera presencia de la nave, de 350 metros de eslora y 3.200 tripulantes, bastaría para precipitar la rendición de la isla. La Habana replicó insistiendo en su negativa a negociar cambios políticos o económicos bajo presión. “Cuba se defiende con las ideas y se defenderá con las armas”, advirtió el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

Como en Irán, Trump parece convencido de que el guión aplicado en Venezuela puede replicarse con éxito en cualquier otro régimen adversario. El régimen cubano es, sin embargo, muy distinto al chavista. A diferencia de las FANB venezolanas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cubanas tienen su origen en las guerrillas del Movimiento 26 de Julio que se hizo con el poder en 1959.

Se consideran, por ello, cofundadoras y guardianes del régimen y constituyen su columna vertebral política, económica y administrativa. Creen encarnar, de forma exclusiva, el único orden político legítimo posible, lo que explica que hayan aceptado niveles de deterioro económico que resultarían insoportables para otras autocracias.

En esas condiciones, resulta difícil imaginar que los mandos militares acepten una liberalización que no preserve sus intereses esenciales. Tampoco parece probable que bombardeos “quirúrgicos”, sin una invasión anfibia de gran escala con varias…

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