INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1467

EEUU-Cuba: el cerco se estrecha

La acusación formal presentada por el Departamento de Justicia estadounidense contra el expresidente Raúl Castro y el despliegue del grupo de combate encabezado por el portaviones ‘USS Nimitz’ refuerzan la presión que Washington está ejerciendo sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel.

En el marco de la visión recogida en la reciente Estrategia Nacional de Seguridad el objetivo de Washington es limitar la presencia de potencias rivales – especialmente China y Rusia–  dentro del hemisferio occidental y consolidar la primacía estadounidense en su entorno estratégico inmediato.

En esa línea se entienden tanto las presiones sobre Groenlandia y Panamá como el endurecimiento de la política hacia Venezuela y Cuba. Lo que varía en cada caso no es el objetivo, sino el instrumento empleado: aranceles, presión económica, diplomacia coercitiva o despliegue militar.

En relación con Cuba, Washington ha intensificado una estrategia de presión en tres frentes simultáneos. El primero ha sido el energético. Con una producción nacional insuficiente para cubrir sus necesidades y una elevada dependencia del crudo venezolano y mexicano, La Habana ha visto reducirse drásticamente sus fuentes de suministro. Washington ha tratado de dificultar esas vías de abastecimiento mediante una mayor presión sobre Caracas y sobre las empresas mexicanas implicadas en el suministro de crudo a la isla.

El propio régimen cubano ha reconocido el agotamiento de buena parte de sus reservas, una situación que amenaza con paralizar sectores esenciales de la economía y deteriorar aún más las condiciones de vida…

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