La decisión de dejar de considerar contaminantes las emisiones de carbono y el renovado interés por territorios estratégicos se enmarcan en esa estrategia. El objetivo es consolidar el control –directo o indirecto– de las mayores reservas de petróleo y gas natural del planeta
Desde 1908, cuando el descubrimiento de petróleo en el sur de Irán llevó a la creación en Londres de la Anglo-Persian Oil Company, que dominó la industria petrolera iraní durante 37 años, ningún país ha actuado en Irán sin tener en cuenta sus reservas de crudo y gas natural, hoy las terceras del mundo. Hace un siglo, cuando Winston Churchill impulsó la creación de aquella petrolera, describió el hallazgo como “un premio de cuento de hadas”. Trump, como la mayoría de los presidentes republicanos, mantiene una estrecha alianza con el Big Oil, cuyos gigantes –Exxon Mobil, Chevron, ConocoPhillips…– dominan la industria energética estadounidense con base en Houston.
Gracias al fracking –la fractura hidráulica del subsuelo– Estados Unidos es hoy el mayor productor mundial de petróleo y gas natural. En 2025 produjo el 15,9% del petróleo mundial, seguido de Rusia (12,3%) y Arabia Saudí (11,1%). Estados Unidos es también el mayor exportador mundial de GNL. Sus ocho…
