El 1 de mayo de 2026 entró en aplicación provisional el llamado Acuerdo Comercial Interino entre ambos bloques, un paso histórico que pone en marcha una de las mayores áreas de libre comercio del planeta, con un mercado conjunto de más de 700 millones de consumidores y cerca de una cuarta parte del PIB mundial.
El desbloqueo definitivo del pacto se produjo a comienzos de este año, cuando la Comisión Europea decidió activar provisionalmente la parte comercial del acuerdo mientras continúa el proceso de ratificación parlamentaria. Bruselas recurrió así a un mecanismo ya utilizado anteriormente con tratados como el CETA firmado con Canadá: permitir la aplicación provisional de las disposiciones comerciales, cuya competencia corresponde exclusivamente a la Unión Europea, sin esperar a la ratificación de todos los parlamentos nacionales.
En la práctica, esto supone que comienzan a reducirse progresivamente aranceles, barreras regulatorias y restricciones comerciales entre ambos bloques. El acuerdo prevé la eliminación gradual del 91% de los aranceles sobre las exportaciones europeas hacia Mercosur y del 99% de los gravámenes aplicados a las exportaciones sudamericanas hacia la UE.
Para la Comisión Europea y buena parte del sector empresarial, el acuerdo puede convertirse en uno de los mayores impulsos comerciales…

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