La creciente potencia tecnológica y científica de China no se entiende sin el ascenso paralelo de sus centros de investigación y educación superior, que en 2020 graduaron a 3,6 millones en disciplinas STEM, frente a los 2,6 millones de India y menos de un millón en EEUU. Desde entonces, la brecha no ha hecho más que ampliarse. Esta ventaja cuantitativa se traduce progresivamente en capacidad de innovación, absorción tecnológica y formación de capital humano altamente cualificado.
El cambio es más visible en los rankings académicos. Hace dos décadas, siete de las diez mejores universidades del mundo según Times Higher Education eran estadounidenses. De las chinas, solo la de Zhejiang figuraba entre las 25 primeras. En 2025, la presencia china en los rankings se ha disparado, reduciendo el dominio tradicional de las universidades estadounidenses y europeas. Más que un reemplazo inmediato, se trata de una redistribución del liderazgo académico global.
La tendencia se repite en otros índices. En el Nature Index, Harvard mantiene posiciones de liderazgo, pero las universidades chinas dominan ya la clasificación. Instituciones occidentales como el CNRS o la Max Planck Society han perdido peso relativo en los últimos años, desplazadas por el rápido ascenso de los centros de…
