La empresa colocó acciones por valor de 75.000 millones de dólares a un precio de 135 dólares por título, lo que implicaba una valoración inicial de aproximadamente 1,77 billones de dólares. La cifra superó ampliamente el anterior récord de Saudi Aramco y situó a SpaceX entre las compañías más valiosas del planeta desde el primer día de cotización.
La reacción del mercado fue inmediata. Las acciones comenzaron a negociarse en torno a los 150 dólares, un 11% por encima del precio de salida, y llegaron a alcanzar máximos intradía superiores a los 176 dólares. Al cierre de la primera sesión, los títulos terminaron en torno a los 161 dólares, con una subida cercana al 19%. Durante las jornadas siguientes continuó el entusiasmo inversor. En los tres primeros días de negociación, la acción llegó a acumular avances superiores al 40% respecto al precio de colocación, impulsando su valoración por encima de los 2,5 billones de dólares antes de experimentar las primeras correcciones.
La dimensión de estas cifras resulta más evidente cuando se compara con la de los gigantes tradicionales del Nasdaq 100. Aunque SpaceX todavía se encuentra por detrás de empresas como Microsoft, Nvidia o Apple en capitalización bursátil, ha irrumpido…
