Bajo unas cifras de crecimiento relativamente estables, el organismo advierte de un entorno condicionado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y presiones inflacionistas persistentes.
A nivel global, el FMI ha revisado ligeramente a la baja sus previsiones respecto a comienzos de año. El crecimiento mundial se situará en torno al 3,1% en 2026, dos décimas menos de lo estimado previamente, mientras que para 2027 se mantiene en el 3,2%. A pesar del ajuste, el crecimiento sigue siendo relativamente sólido en términos históricos recientes, reflejo de la capacidad de adaptación de empresas y economías tras los shocks acumulados. Sin embargo, el Fondo insiste en que esta aparente estabilidad oculta importantes divergencias entre regiones y riesgos a la baja, especialmente para países emergentes y en desarrollo.
El comercio mundial muestra signos de desaceleración: se prevé que el crecimiento del volumen comercial caiga del 5,1% en 2025 al 2,8% en 2026. Esta moderación responde al aumento de barreras comerciales y la reorganización de las cadenas de suministro, factores que están redefiniendo el proceso de globalización. En paralelo, la inflación repuntará hasta el 4,4% a nivel global, pero el FMI descarta, por ahora, un shock severo o duradero.
El análisis por regiones revela un mapa…
