En marzo, Donald Trump presentó en Miami, ante 17 mandatarios del continente, el Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación militar. Milei, por su parte, aspira a impulsar una nueva versión del extinto Grupo de Lima, creado en 2017 por 14 países de la región para aumentar la presión sobre el entonces régimen de Nicolás Maduro.
Mauricio Macri fue uno de sus fundadores. Su sucesor, Alberto Fernández, lo abandonó en 2019. Milei cuenta con una ventaja frente a sus nuevos aliados: llegó al poder en 2023 y puede presentarse como precursor de la nueva derecha regional. Tras reunirse con él, Fujimori lo definió como una “inspiración” para su recién inaugurado gobierno.
En São Paulo, Milei fue recibido con honores militares por el gobernador Tarcísio de Freitas y participó como orador central en la convención del partido de los Bolsonaro. Su intento de sumar a Brasil a los planes de Trump, sin embargo, puede estar produciendo el efecto contrario. Según los sondeos, la intención de voto de Lula da Silva –a quien Milei ha llamado “ladrón” y “corrupto”– ronda el 45%, frente al 37% de Flávio Bolsonaro. La tensión bilateral ha seguido aumentando: Lula ordenó retirar al embajador brasileño en Buenos Aires, pese a las posibles consecuencias para la cohesión de Mercosur y para el futuro de su acuerdo con la Unión Europea.
La capacidad de Milei para liderar esa corriente regional dependerá, en buena medida, del éxito de su proyecto económico. El presidente conserva un apoyo cercano al 35% pese a la dureza del ajuste y considera que el tiempo juega a su favor. En diciembre de 2023, el riesgo país rondaba los 1.900 puntos; actualmente se sitúa en torno a 400. La inflación cayó del 211% en 2023 al 31% en 2025 y la tendencia descendente…
