INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1478

El Pacto de la Meca: un nuevo triángulo estratégico

Una de las consecuencias de la guerra contra Irán ha sido el cuestionamiento de la credibilidad de EEUU como garante de la seguridad de sus aliados del Golfo. La búsqueda de alternativas se reflejó, el pasado 7 de agosto, en la firma de un pacto de defensa entre Arabia Saudí, Pakistán y Turquía.

Durante décadas, las monarquías de la región han basado buena parte de su seguridad en la alianza con Washington y en la presencia de bases e instalaciones militares estadounidenses en sus territorios. Los ataques iraníes de los últimos meses han puesto de manifiesto tanto las limitaciones de los sistemas de defensa frente a misiles y drones como los riesgos de depender de las decisiones de una Casa Blanca cada vez más imprevisible. La reciente amenaza de Donald Trump de lanzar un ataque devastador contra Omán si no se acomoda a las exigencias estadounidenses no ha hecho sino alimentar esas dudas.

El llamado Pacto de la Meca establece que un ataque contra uno de sus miembros será considerado un ataque contra todos ellos, lo que, en palabras del ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, lo convierte en “técnicamente idéntico” al artículo 5 de la OTAN. Aunque sus promotores han insistido en que no está dirigido contra ningún país, Irán e Israel aparecen inevitablemente en los cálculos estratégicos de una alianza cuyo verdadero alcance está todavía por determinar.

Las capacidades de los tres países son, en principio, complementarias. Arabia Saudí aporta su riqueza energética y una extraordinaria capacidad financiera; Pakistán es una potencia nuclear, con un arsenal estimado en unas 170-175 cabezas; y Turquía dispone de las segundas mayores fuerzas armadas de la OTAN y de una potente industria de defensa. La combinación resulta considerable sobre el papel. A la espera de conocer el texto completo del acuerdo y sus mecanismos de aplicación, el pacto envía ya un importante mensaje político tanto a Washington como a Teherán y Tel Aviv.

Pero existen también razones para dudar de que el acuerdo pueda convertirse en una alianza militar operativa. No es el primer intento de construir una arquitectura regional de defensa. En 2017,…

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