La Comisión de Presupuestos del Parlamento Europeo ha fijado su posición para el próximo Marco Financiero Plurianual (2028–2034) con una demanda clara: aumentar en un 10% el presupuesto de dos billones de euros propuesto por la Comisión Europea.
La propuesta parlamentaria eleva el techo presupuestario al 1,38% de la renta nacional bruta de la UE, frente al 1,27% planteado por la Comisión. En términos absolutos, supone unos 200.000 millones de euros adicionales en siete años. Sin embargo, lo relevante no es solo el volumen, sino el destino de los recursos y la arquitectura del presupuesto.
Uno de los principales puntos de fricción es la deuda generada durante la pandemia. El fondo NextGenerationEU implicó la emisión de 750.000 millones de euros en deuda conjunta, cuya devolución amenaza con absorber partidas esenciales. El Parlamento propone excluir esos pagos de los techos de gasto, con el objetivo de que los dos billones de euros se destinen íntegramente a programas. La deuda, sostienen los eurodiputados, no puede pagarse a costa de políticas como la agricultura, la cohesión o la educación.
El segundo eje del conflicto afecta a la estructura misma del presupuesto. La Comisión propuso agrupar la Política Agrícola Común, la cohesión, la pesca y la migración en planes nacionales únicos por país, otorgando mayor discrecionalidad a los gobiernos. La Eurocámara rechaza este modelo, al considerarlo un mecanismo de renacionalización presupuestaria.
Frente a los 261.000 millones de euros que la Comisión asigna a la Política Agrícola Común, los eurodiputados reclaman 385.000 millones. Para la cohesión, piden 274.000 millones frente a los 204.000 previstos. El Fondo de Competitividad ascendería a 234.000 millones, el programa Horizonte Europa a 177.000 millones y Erasmus alcanzaría los 42.000 millones. También reclaman más recursos para la acción exterior, la ampliación, el apoyo a Ucrania y la ayuda humanitaria. Detrás de…
