INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1448

El pulso por el control del mar Rojo

Más allá de su inestabilidad interna, Yemen destaca en Oriente Medio como el patio trasero de Arabia Saudí y como un punto de paso clave de las rutas marítimas que conectan el mar Mediterráneo con el océano Índico.

Hace ya mucho tiempo que la que fue conocida en su día como la esplendorosa Arabia Felix dejó de serlo. Hoy, Yemen sufre una de las crisis humanitarias más graves del planeta: más del 70% de sus 41 millones de habitantes necesitan ayuda urgente. Es el país más empobrecido del mundo árabe –más del 80% de la población vive por debajo de la línea de pobreza– y se encuentra sumido en un conflicto violento sin una salida clara a la vista.

La incapacidad de sus gobernantes para estabilizar el país y promover un desarrollo inclusivo para su heterogénea población, unida a su debilidad estructural, está siendo aprovechada por otros actores regionales para ganar influencia y dirimir en suelo yemení sus propias disputas.

Un ejemplo destacado de esta dinámica es la injerencia de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en los asuntos internos del país, particularmente  acusada desde 2015. Fue en marzo de ese año cuando Mohamed bin Salman (MbS), recién nombrado príncipe heredero y ministro de defensa, puso en marcha una coalición militar para intervenir en Yemen con el objetivo de neutralizar el peligro que suponía  la nueva revuelta liderada por los líderes de la minoría hutí, para los intereses del gobierno de Saná, encabezado por Ali Abdullah Saleh.

Lo que MbS creyó que sería un simple paseo militar destinado a consolidar su liderazgo y asegurar la influencia saudí sobre su vecino del sur, contó desde el inicio con el respaldo de fuerzas emiratíes, aprovechando la sintonía que Riad mantenía con Mohamed bin Zayed (MbZ), presidente de EAU. En aquellos años estaba muy extendida la percepción de que este último ejercía una suerte de tutela política sobre MbS, 24 años más joven, bajo la premisa de que ambos compartían objetivos estratégicos comunes: frenar al islamismo…

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