INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1461

El retorno del riesgo nuclear

La amenaza nuclear vuelve a ocupar un lugar central en la arquitectura de seguridad internacional, en un contexto de erosión de los mecanismos de control, modernización de arsenales y creciente legitimación de su uso estratégico.

Muchas cosas han cambiado desde que, en 2009, Barack Obama prometió en Praga liderar el esfuerzo por lograr un mundo sin armas nucleares, y desde que, en enero de 2022, las cinco potencias nucleares reconocidas –Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido– afirmaron que “una guerra nuclear no se puede ganar y nunca debe librarse”.

La semana pasada, Donald Trump aludió a la destrucción de una civilización en una sola noche –en referencia a Irán y al uso implícito de armas nucleares–. Aunque posteriormente desmentido, la percepción dominante es que dichas armas siguen representando una amenaza existencial y que su uso como armas de batalla resulta cada vez más verosímil.

Su número ha disminuido notablemente –de más de 70.000 cabezas durante la Guerra Fría a unas 12.000 en la actualidad–. Sin embargo, el desarrollo tecnológico ha multiplicado su capacidad destructiva, lo que impide interpretar esa reducción como un alivio real.

Más inquietante aún es el aumento de las ojivas desplegadas y listas para su uso, que alcanzan ya las 9.745, con Rusia y Estados Unidos concentrando el 90%. A ello se suma el progresivo desmantelamiento del marco de control: tras la desaparición del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM), el…

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