Muchas cosas han cambiado desde que, en 2009, Barack Obama prometió en Praga liderar el esfuerzo por lograr un mundo sin armas nucleares, y desde que, en enero de 2022, las cinco potencias nucleares reconocidas –Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido– afirmaron que “una guerra nuclear no se puede ganar y nunca debe librarse”.
La semana pasada, Donald Trump aludió a la destrucción de una civilización en una sola noche –en referencia a Irán y al uso implícito de armas nucleares–. Aunque posteriormente desmentido, la percepción dominante es que dichas armas siguen representando una amenaza existencial y que su uso como armas de batalla resulta cada vez más verosímil.
Su número ha disminuido notablemente –de más de 70.000 cabezas durante la Guerra Fría a unas 12.000 en la actualidad–. Sin embargo, el desarrollo tecnológico ha multiplicado su capacidad destructiva, lo que impide interpretar esa reducción como un alivio…
