Las últimas revelaciones han desencadenado una tormenta política en Reino Unido. Los archivos detallan la intensidad de las comunicaciones entre Mandelson y Epstein, incluso después de que el financiero hubiera sido condenado en 2008 por delitos sexuales. Parte de esos intercambios incluyen conversaciones sobre asuntos gubernamentales sensibles y han llevado a la apertura de una investigación penal sobre la conducta del exembajador.
Starmer destituyó a Mandelson en septiembre del año pasado cuando aparecieron las primeras informaciones comprometedoras, pero la nueva documentación ha agravado la crisis. El primer ministro ha pedido disculpas a las víctimas de Epstein por haber confiado en el político británico y ha reconocido que creyó “sus mentiras”. Aun así, el daño político podría ser irreparable.
Según un sondeo reciente, en torno a la mitad de los británicos considera que debería dimitir, frente a cerca de una quinta parte que opina que debería continuar. Una amplia mayoría cree que el primer ministro disponía de información suficiente para saber que nombrar a Mandelson era una mala idea.
La crisis ha golpeado también al núcleo de Downing Street. El jefe de gabinete, Morgan McSweeney –uno de los arquitectos de la victoria laborista de 2024– asumió la responsabilidad del nombramiento y…
