La combinación de disrupciones logísticas, encarecimiento energético y tensiones en el Estrecho de Ormuz ha provocado un repunte abrupto de los precios. El caso de la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado, es paradigmático.
En Estados Unidos, el precio ha escalado desde los 470 dólares por tonelada antes del inicio del conflicto hasta superar los 600 dólares, una subida de cerca del 30%. En los mercados asiáticos, los aumentos han sido aún más extremos: se han registrado incrementos del 100% al 150% en precios de fertilizantes en cuestión de días, como consecuencia de la disrupción de suministros.
Este comportamiento refleja una característica estructural del mercado: su elevada sensibilidad a shocks energéticos y logísticos. Los fertilizantes nitrogenados dependen en gran medida del gas natural como insumo, mientras que los fosfatados y potásicos requieren cadenas logísticas globales estables. Cuando ambos factores se ven alterados simultáneamente, como ocurre en el contexto actual, los precios reaccionan con gran volatilidad.
El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal cuello de botella de esta crisis. Este corredor marítimo no solo es clave para el transporte de petróleo y gas, sino también para el comercio de fertilizantes y sus materias primas. En concreto, la región…
