INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1453

Irak, a la espera del nuevo gobierno

Tres meses después de las elecciones celebradas el pasado 11 de noviembre, Irak sigue sin nuevo gobierno. La candidatura de Nuri al Maliki ha reactivado viejas divisiones sectarias y despertado la oposición frontal de EEUU, reabriendo el pulso por la influencia iraní en Bagdad.

Esta no es una situación excepcional desde que, tras el derribo de Sadam Husein, Estados Unidos impuso un sistema de poder que asigna la presidencia del país a un kurdo, la presidencia del parlamento a un árabe suní y el cargo de primer ministro a un árabe chií. Sin embargo, en esta ocasión,  la tarea de alinear a actores con agendas divergentes se complica aún más por el desacuerdo en torno al candidato inicialmente designado para suceder a Mohamed Shia al Sudani.

El 29 de diciembre se logró elegir al nuevo presidente del Parlamento, Haibat al Halbousi; pero, tras dos sesiones desconvocadas a última hora, aún no ha sido posible nombrar a un nuevo jefe de Estado. La competencia enfrenta al Partido Democrático del Kurdistán –que propone a Fuad Husein, actual ministro de Exteriores– y a la Unión Patriótica del Kurdistán –que presenta a Nizar Amidi, ministro de Medio Ambiente–. Solo tras ese nombramiento se activa el mecanismo constitucional: el presidente designa en 15 días a un candidato a primer ministro, que dispone de 30 días para formar gobierno. Si fracasa, el encargo pasa al siguiente candidato.

Del resultado electoral se desprende un dato…

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